PROPUESTAS PARA ACTUAR INDIVIDUALMENTE
EN COMBATIR LAS CAUSAS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

La protección del medio ambiente se tiene que abordar desde todas las escalas sociales. El Estado, como máximo órgano de estructuración social, debe estar a la cabeza de las iniciativas medioambientales, tanto nacionales como supranacionales. Sin embargo, de poco sirven las medidas colectivas si no existen una concienciación e iniciativa individuales que nos comprometan a todos y cada uno de nosotros. El compromiso individual ha de trascender más allá de las obligaciones establecidas en el desarrollo de una política reguladora por parte del Estado. Dicho de otra forma, la protección del medio ambiente empieza por el compromiso personal. Sólo así podremos asegurar la conservación del medio ambiente a largo plazo, para las generaciones venideras.

La mayoría de las iniciativas individuales que podemos poner en práctica están dentro del ámbito cotidiano y difícilmente pueden ser controladas desde instancias superiores, aun estando reguladas por normas legislativas. Lo primero que debemos tener presente es que nuestra contribución personal, por pequeña e insignificante que nos parezca, resulta imprescindible para que nuestra sociedad sea capaz de sustentarse sobre un modelo de desarrollo sostenible. Además, las medidas respetuosas con el medio ambiente tienen repercusiones beneficiosas para la salud y generalmente no representan coste adicional alguno. De hecho, un principio básico que subyace a muchas de las medidas conservacionistas es el ahorro energético y de recursos.
Las iniciativas individuales para la conservación del medio ambiente se pueden aplicar en muy diversas áreas de nuestra vida cotidiana: en el hogar, en el trabajo, en la ciudad, etc. A continuación se exponen, a modo de ejemplo, algunas actitudes y pautas que contribuyen de forma significativa al mantenimiento de un ambiente limpio, funcional y sostenible en el tiempo.

Medidas en el hogar
La premisa que debemos implantar en todas nuestras acciones es la de consumir responsablemente, evitando el abuso y despilfarro de materias y de energía, produciendo además la menor cantidad posible de residuos. Algunas acciones concretas son:
- Reducir el uso de bolsas de plástico y envoltorios en general (plástico adherente, papel de aluminio,...), sustituyéndolos por recipientes tipo fiambreras.
- Reducir el consumo de carne en la medida de lo posible, optando por una dieta equilibrada y rica en verduras y frutas. Además de resultar beneficiosa para la salud, reducimos el gasto de recursos, ya que para producir 1 kg de carne se precisan por término medio unos 16 kg de cereales y unos 20.000 litros de agua.
- Consumir alimentos procedentes de sistemas agrícolas, ganaderos y pesqueros de bajo impacto sobre el medio. La etiqueta ecológica, la denominación de origen, o el certificado de producto ecológico son garantía de ello. Para muchos productos, las redes de comercio justo constituyen una interesante alternativa.
- Reducir el uso de papel en general. Por ejemplo, sustituir el papel de cocina por trapos.
- Aislar bien puertas y ventanas del exterior, con la finalidad de minimizar la pérdida de energía térmica.
- Utilizar el tipo de energía más adecuado para cada uso. La electricidad debería restringirse al alumbrado y a los electrodomésticos, mientras que la calefacción y la cocina deberían abastecerse de gas, que es una fuente energética menos contaminante y más barata. Las placas solares para calentar el agua resultan cada vez más eficaces.
- Controlar el termostato de la calefacción y del calentador de agua, evitando temperaturas excesivas. El ventilador es una alternativa más eficiente que el aire acondicionado.
- Ahorrar agua sustituyendo los baños por duchas rápidas, cerrando el grifo mientras nos lavamos los dientes, utilizando lavavajillas y lavadora a plena carga, revisar la instalación para evitar pérdidas o escapes de agua,... Existen en el mercado reguladores de caudal. Por ejemplo, en el caso de la ducha, hay cabezales de bajo consumo, que reducen la cantidad de agua gastada al incrementar la presión de la misma.
- No dejar luces encendidas innecesariamente. Sustituir las bombillas normales por bombillas o lámparas de bajo consumo.
- Adquirir electrodomésticos de alta eficacia energética: a largo plazo, contribuyen de forma importante al ahorro energético.
- Separación de residuos. En la actualidad existe una amplia infraestructura para la recogida diferenciada de los residuos que generamos en las actividades domésticas: contenedores para la recolección selectiva según los tipos de residuos (cristal, papel y envases), puntos de recogida de electrodomésticos, ropa, etc. Debemos ser conscientes de la importancia que tiene el reciclado de materiales, que pueden volver a ser útiles y permiten ahorrar recursos. Además, algunos residuos resultan contaminantes y peligrosos para la salud. En el caso de aceites, pinturas y pilas, por ejemplo, se debe de ser especialmente cuidadoso, y no eliminarlos directamente al medio. Los residuos sólidos y tóxicos no deben eliminarse nunca por el sumidero.
- Utilizar detergentes libres de fosfatos, con el fin de reducir los procesos de eutrofización de las aguas.

Medidas en el transporte
Uno de los mayores focos emisores de CO2, y por tanto de contribución al cambio climático gobal, es el transporte basado en vehículos de automoción con carburantes derivados del petróleo. A pesar de todas sus ventajas, se estima que el uso del petróleo como fuente energética para el transporte es el origen del 40% del CO2 emitido a la atmósfera. Resulta imposible concebir un mundo sin vehículos, máquinas capaces de transportarnos por tierra, mar o aire a cientos o miles de km en cuestión de horas. Sin embargo, urge plantear la sustitución del petróleo y sus derivados por fuentes energéticas limpias. Entre tanto, algunas medidas pueden contribuir enormemente a paliar el problema de la emisión de CO2 y otros gases contaminantes, como óxidos de nitrógeno, hidrocarburos o metales pesados.
- Sustituir el uso del vehículo por medios de transporte no contaminantes tales como la bicicleta o el paseo en los desplazamientos cortos es una opción saludable tanto individualmente como en el entorno urbano.
- El uso del transporte público permite ahorrar gran cantidad de combustible y el aumento de la demanda lleva aparejada una mejora de las líneas, además de evitar un buen número de coches particulares circulando.
- Compartir el coche en desplazamientos regulares, fundamentalmente la ida y vuelta al trabajo, estableciendo turnos con los compañeros.
- Realizar una conducción racional, teniendo en cuenta que velocidades por encima de los 80-90 km/h aumentan el consumo de gasolina, particularmente si se rebasan los 120 km/h. Se deben evitar aceleraciones y frenazos bruscos innecesarios, así como revoluciones excesivas del motor.
- Pasar revisiones regulares del coche. Un motor en mal estado puede incrementar hasta un 10% su consumo de gasolina. La presión de aire en las ruedas también resulta fundamental: un neumático mal inflado aumenta hasta un 5% el gasto energético, al aumentar la resistencia de rodadura.
- Adquirir el mejor vehículo desde el punto de vista del consumo. No todos los coches gastan igual. La reducción en el gasto de gasolina cada 100 km, multiplicado por los miles de km que hará a lo largo de toda su vida, representa una gran cantidad de gases contaminantes que dejamos de emitir a la atmósfera.
- Los aceites y otros residuos de los motores deben eliminarse siempre por las vías establecidas, ya que suelen ser productos altamente contaminantes por la presencia de metales pesados.
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